La conexión británica

Cuatro vínculos entre Exin, Madelman y el mundo del juguete inglés

Cuando hablamos de la relación entre Exin y el Reino Unido, la primera conexión que suele venirnos a la cabeza es Scalextric. La documentación que se conserva sobre este popular juguete permite reconstruir, al menos en parte, los vínculos entre ambas industrias.

Sin embargo, nuestra investigación nos ha permitido descubrir otras conexiones que enriquecen esta historia. Algunas están respaldadas por documentación empresarial y comercial; otras nos llevan a reconstruir episodios que, con el paso de los años, habían quedado dispersos entre documentos, recuerdos y objetos conservados por coleccionistas.

Y es precisamente ahí donde reside buena parte de la magia de investigar la historia de nuestros juguetes: cada nuevo documento puede abrir una puerta que no sabíamos que existía.

Imagen generada con IA



La primera conexión: Scalextric y Tri-ang

La primera conexión entre Exin e Inglaterra nos lleva hasta Scalextric.

La juguetera británica Lines Bros Limited adquirió la empresa creadora de Scalextric con el propósito de fabricar y distribuir el producto a escala internacional. El interés de Josep María Arnau Pibet por este sistema de carreras eléctricas desembocó en la adquisición de los derechos para su fabricación y distribución en España en 1962.

De este modo, Scalextric se convirtió en uno de los primeros grandes nexos entre Exin y la industria juguetera británica.



Quienes conservan ejemplares de Scalextric de aquellos primeros años habrán observado que en algunas de sus piezas y documentos aparece el nombre Tri-ang. Conocer el origen de esta denominación es otro de esos pequeños detalles que hacen que la historia resulte todavía más interesante.

El nombre Tri-ang está relacionado con los tres hermanos Lines (Walter, William y Arthur Lines), fundadores de Lines Bros. La idea de representar tres líneas formando un triángulo dio lugar a una marca que acabaría siendo ampliamente reconocida en el mundo del juguete.

Lines Bros llegó a convertirse en uno de los mayores grupos jugueteros del mundo. En su época de máximo esplendor reunió alrededor de cuarenta empresas y marcas, con una producción extraordinariamente diversa: trenes eléctricos, Meccano, Scalextric, juguetes de madera, muñecas Sindy y muchísimos otros productos.

Su actividad fue incluso más allá del juguete. Durante la Segunda Guerra Mundial, algunas de sus instalaciones participaron en el esfuerzo bélico británico mediante la fabricación de armamento, incluidos los subfusiles Sten.

Nos encontramos, por tanto, ante un grupo industrial de enormes dimensiones, con marcas que marcaron la infancia de varias generaciones y cuya influencia se extendió por numerosos países.

Pero esta primera conexión, relacionada con un producto y sus derechos de fabricación y distribución, no era más que el comienzo.


La segunda conexión: Exin Lines Bros

La segunda conexión aparece cuando dejamos de mirar los catálogos de juguetes y nos adentramos en la documentación mercantil de Exin.

La consulta del Registro Mercantil permite seguir los cambios de denominación de la empresa y descubrir cómo, en 1966, la relación con el grupo británico quedó reflejada incluso en su propio nombre.




De forma resumida, la trayectoria que hemos reconstruido a partir de la documentación consultada es la siguiente:

  • 16 de marzo de 1943: se constituye una empresa denominada Condor Materiales y Útiles para Comercio e Industria.
  • 25 de marzo de 1945: la sociedad cambia su denominación por Compañía Anónima Comercial de Crédito.
  • 20 de febrero de 1952: vuelve a cambiar de nombre y pasa a denominarse Exclusivas Industriales, S. A., conocida también por las siglas EXINSA o EXISA.
  • 2 de febrero de 1966: adopta la denominación Exin Lines Bros, S. A.

Este último cambio es especialmente significativo. La conexión con Inglaterra ya no se deduce únicamente de la comercialización de determinados juguetes: aparece directamente en la denominación de la sociedad española.

Sin embargo, el dato más revelador no es solo el nombre de la empresa, sino la composición de su consejo de administración.

Según la documentación mercantil consultada, el consejo de administración de la nueva sociedad estaba integrado por:

  • Don Josep María Arnau Pibet, presidente.
  • Don Walter Moray Lines, vicepresidente
  • Don Tomás Nicolau Jover.
  • Don Alan Cathcart.
  • Don Salvador Pon Puig, secretario
  • Don Juan Ros Petit.

¿Quiénes eran Walter Moray Lines y Alan Cathcart? La documentación biográfica y empresarial permite relacionarlos con la estructura directiva de Lines Bros en el Reino Unido.

No estamos, por tanto, ante una coincidencia de nombres ni ante una relación comercial distante: dos personas vinculadas al grupo británico formaban parte también de la dirección de Exin Lines Bros.

Este hallazgo aporta una nueva dimensión a la historia de la empresa. La relación entre Exin y Lines Bros no se limitaba a la fabricación o distribución de productos; también existía un vínculo directo en el ámbito de la gestión empresarial.

La sociedad mantuvo la denominación Exin Lines Bros hasta el final de su trayectoria, aunque su consejo de administración experimentó cambios con el paso de los años. Según los registros que hemos consultado, los representantes británicos aparecen vinculados a la empresa española hasta 1973.

La compañía acabaría suspendiendo pagos y cerrando en 1993, poniendo fin a una historia empresarial que había dejado una huella profunda en el juguete español.

Con esta segunda conexión, la relación entre Exin e Inglaterra queda mucho mejor definida. Pero todavía nos falta llegar al terreno que más nos interesa como aficionados a la historia de Madelman.

La tercera conexión: Pedigree Toys, Sindy y Madelman




En algunas cajas de Madelman adquiridas en Inglaterra a lo largo de los años aparecía un folleto publicitario fechado en 1973 que identificaba a Pedigree Toys como distribuidor de Madelman en aquel país.

Sabemos que existen folletos similares correspondientes, al menos, a Bélgica, Suiza, Inglaterra y Portugal. Todo apunta a que, en 1973, Exin estaba centrando parte de sus esfuerzos en la exportación para llevar sus juguetes más allá de nuestras fronteras.

Pero ¿cómo se relacionan Exin y Pedigree Toys?

En septiembre de 1971, Lines Bros fue vendida y Dunbee-Combex-Marx adquirió la división en la que se encontraba Pedigree Toys.

En este punto conviene distinguir entre lo que podemos documentar y lo que, por ahora, sigue siendo una hipótesis.

Cabe preguntarse si los vínculos entre los directivos británicos de Exin y sus empresas en el Reino Unido pudieron facilitar los contactos comerciales con Pedigree Toys. Es una posibilidad razonable, aunque no disponemos de pruebas suficientes para afirmar que esa fuera la vía concreta por la que se estableció la relación entre ambas compañías. Lo que sí sabemos, gracias a la familia Barreu y a Ann Jalili, es que existe esta carta en la que se puede observar que en 1967 Walter Moray Lines y Alan Cathcart pertenecen a la dirección de Pedigree dolls.

Además disponemos del mencionado folleto en el que se anuncia Madelman y se identifica a Pedigree Toys como distribuidor de las figuras en Inglaterra.

Este documento constituye una prueba especialmente valiosa: demuestra que Madelman había llegado al mercado británico a través de una empresa con una larga trayectoria en el sector del juguete.




Pero la relación entre Exin y el mercado británico no se limitó a Madelman.

También sabemos que Exin distribuyó en España la muñeca Sindy a través de Florido, S. A., otra empresa vinculada a Josep María Arnau Pibet. La publicidad de la época permite situar la comercialización de Sindy en España entre 1974 y 1977.

Se dibuja así un interesante intercambio entre los dos mercados: Madelman y Exin Castillos encontraban su camino hacia Inglaterra, mientras Sindy llegaba a España.

Y aquí la investigación podría haberse detenido. Teníamos una cronología empresarial, un folleto de Madelman y publicidad española de Sindy. Con todo ello ya era posible contar una historia interesante.

Sin embargo, la vida a veces nos reserva sorpresas que permiten ir mucho más allá de lo que habíamos imaginado.

Una historia familiar que ha llegado hasta nuestros días

Durante el último año, a través de la Enciclopedia Madelman (https://www.enciclopediamadelman.com/), hemos tenido la suerte de entrar en contacto con Ann Jalili y María Montero, dos coleccionistas de Sindy que están realizando un extraordinario trabajo de investigación sobre la historia de esta muñeca.

Os animamos a visitar su página web, Our Sindy Museum (https://www.oursindymuseum.com/), y conocer el trabajo que están llevando a cabo.

Hemos intentado contribuir a su investigación aportando toda la información que hemos podido reunir sobre Florido y la comercialización de Sindy en España. Seguimos, además, con la esperanza de conseguir nuevos datos sobre su distribución en México que ayuden a completar esta historia.

Fue Annie quien nos habló de Anthony Barreu, cuyo padre había trabajado para Pedigree Toys y como su familia conservaba una historia extraordinaria relacionada con aquellos años.

Su padre era el señor Roger Barreau y trabajaba como comercial en la distribución de juguetes para Pedigree Toys. Por lo que hemos podido conocer, Roger amaba su profesión y ese entusiasmo dejó huella también en su familia.

No es difícil imaginar la ilusión con la que debía de vivir su trabajo, rodeado de juguetes que después llegarían a las manos de miles de niños y niñas. Aquellos productos no eran simplemente mercancías que había que vender: eran objetos capaces de despertar la imaginación, acompañar juegos y formar parte de los recuerdos de toda una generación.

En una fotografía de 1978, facilitada por Annie con permiso de la familia, podemos ver al señor Roger Barreau en una feria del juguete junto a una muñeca Sindy.

La imagen nos permite acercarnos a una persona real, a alguien que formó parte de aquella historia comercial que hasta ahora intentábamos reconstruir principalmente a través de documentos y nombres de empresas.

Pero hay algo todavía más especial.

La familia de Roger había conservado durante décadas juguetes y documentación relacionados con aquella etapa profesional. Habían guardado aquellos objetos porque formaban parte de la vida de su padre, porque tenían un significado para él y porque, de alguna manera, también eran parte de su propia historia familiar.

Con el paso de los años, aquellos materiales se habían convertido en algo más que recuerdos personales. Sin que necesariamente pudieran imaginarlo entonces, estaban preservando testimonios de una época y fragmentos de una historia empresarial y comercial que, de otro modo, podrían haberse perdido para siempre.

Gracias a la generosidad de Tony y su hermana, y al extraordinario trabajo de organización y digitalización realizado por Annie, hemos podido conocer nuevos materiales que nos ayudan a comprender mejor la relación entre Pedigree Toys y Madelman.

Y aquí es donde los documentos empiezan a hablarnos de una forma muy especial.

Entre los materiales conservados encontramos el folleto de Madelman que ya conocíamos, pero esta vez con los precios anotados a mano por Roger. Gracias a esas anotaciones podemos acercarnos a los precios de la época.



También disponemos de tarifas de precios y hojas de pedidos. No se trata ya únicamente de publicidad destinada a dar a conocer los juguetes, sino de documentación comercial que nos permite asomarnos a cómo se ofrecían y distribuían aquellos productos.

Las tarifas nos indican que no solo se comercializaban Madelman, sino también Exin Castillos. Además, podemos conocer los precios y los modelos concretos que se ofrecían, que coinciden con los que aparecen en el folleto publicitario. Todo ello nos permite apreciar que la oferta destinada al mercado británico no era idéntica a la que se comercializaba en España.

Entre la documentación conservada encontramos una tarifa de precios de enero de 1974 con Madelman y Exin Castillos, una hoja de pedido de ese mismo año, otra tarifa de primavera de 1975 con ambas líneas de juguetes y una última tarifa, fechada en junio de 1975, en la que ya no aparecen ninguno de los dos productos, por lo que es posible que la relación acabara aquí.





Cada uno de estos papeles aporta fechas, referencias y nuevos detalles. Por separado quizá puedan parecer documentos modestos, pero juntos nos permiten reconstruir una parte de la actividad comercial de aquellos años.

¡Qué privilegio poder contemplarlos y estudiarlos tantos años después!

Y, cuando parecía que ya habíamos tenido la suerte de encontrar una documentación excepcional, todavía nos aguardaba otra sorpresa.

En esta ocasión debemos agradecer la generosidad de un coleccionista español de Madelman que adquirió varios de los ejemplares que conservaba la familia Barreau.

Entre los Madelman que Roger y su familia habían guardado encontramos, en sus cajas, un Buzo (Diver), un Astronauta 2001 (Astronaut 2001) y un Tropa de Choque (Commando Atack). Roger también disponía de figuras sueltas que podía mostrar a los establecimientos jugueteros a los que distribuía sus productos.

Podemos observar seis modelos de Madelman que conservaba Roger: Submarinista (Skin Diver), Tropa de Choque (Commando Atack), Guerrillero (Guerrilla fighter), Cazador (Kenya Safari), Trampero (Trapper) y Polar (Polar Treck). Son modelos que aparecen en el listado de ventas y que tienen una particularidad: venían acompañados de dos tipos de peanas para exponerlos.








Los coleccionistas ya conocíamos estas peanas gracias a la generosidad de Carles “Quatermass” y otro conocido coleccionista, que habían compartido información sobre ellas. A Santiago Sánchez le debemos el haber podido ver moldes originales de Madel, entre ellos el de la peana “pequeña” que además inyectó y pudimos tenerla muchísimos coleccionistas.




Sin embargo, los ejemplares procedentes de la familia Barreau aportan novedades interesantes.

Por un lado, encontramos una pieza metálica perteneciente a la peana de tonos azulados que permite colocar un Submarinista en posición de buceo. Ya suponíamos que esta peana estaba destinada principalmente a los modelos submarinos, y el hallazgo refuerza esa hipótesis.

Por otro lado, tenemos peanas en tonos verdes y marrones que parecen tener un uso más general, aunque no podemos descartar que pudieran utilizarse con distintos modelos.




La segunda novedad no se encuentra tanto en las peanas como en las propias figuras que se colocaban sobre ellas. En este caso, podemos observar que las botas de los Madelman disponen de orificios en la suela que permiten sujetar la figura a la peana y evitar que se caiga.

Ya conocíamos orificios similares en modelos de esquiadores y de Policía Montada, donde servían para colocar los esquís o las raquetas. Lo novedoso es comprobar que también se fabricaron botas específicas para figuras destinadas a ser expuestas en estas peanas.







Son pequeños detalles, pero precisamente en ellos reside el interés de nuestra afición. Un agujero en una suela, una pieza metálica o una anotación a lápiz pueden aportar información que no aparece en los catálogos y que difícilmente podríamos recuperar de otra manera.

En cuanto a las peanas de Madelman, ya conocíamos otros materiales relacionados con ellas: una fotografía de un comercial que consiguió José María Padilla y varias imágenes de una carpeta comercial que pudimos consultar gracias a Sergio Gracia. Sergio también nos mostró una peana de cartón que se utilizó en Alemania.




Toda esta información, reunida con los nuevos materiales procedentes de la familia Barreau, nos permite ampliar poco a poco lo que sabemos sobre estos accesorios y su posible utilización comercial.

Y, sin embargo, más allá de los hallazgos concretos, hay algo que considero especialmente importante.

El señor Roger Barreau y su familia nos han dado la oportunidad de conocer documentos comerciales, figuras Madelman en sus cajas y ejemplares sueltos acompañados de sus peanas. Materiales que, vistos de manera aislada, podrían parecer modestos, pero que adquieren un valor enorme cuando intentamos reconstruir cómo se comercializaban estas figuras fuera de España y los relacionamos con las demás pruebas documentales.

Las tarifas nos acercan a la realidad comercial de aquellos años. Las figuras conservadas nos permiten poner rostro y forma a los productos que viajaron hasta el mercado británico. Y el conjunto nos ayuda a comprender que detrás de cada distribución internacional había personas, decisiones empresariales y una historia que merece ser contada.

Pero nada de esto habría sido posible si alguien no hubiera decidido conservar aquellos recuerdos.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a la familia Barreu por haber mantenido vivo el legado de su padre y por compartir con nosotros una parte tan valiosa de su historia familiar. También a Annie, por su trabajo de investigación, por ayudarnos a establecer este contacto y por contribuir a que estos materiales puedan ser estudiados y conocidos.

Que una familia haya cuidado durante tantos años unos juguetes y unos papeles, sin saber necesariamente que algún día ayudarían a reconstruir una parte de la historia de Madelman, es algo que tiene un valor difícil de medir.

Porque no solo han conservado objetos: han conservado una parte de la vida de su padre. Y, al compartirlos con nosotros, han conseguido que aquellos recuerdos familiares se conviertan también en una parte de nuestra memoria colectiva.

Gracias a ellos, documentos y objetos que llevaban décadas apartados de la vida comercial han vuelto a hablar. Y, con ellos, una pequeña parte de la historia de Madelman ha recuperado la voz.

Para quienes dedicamos tiempo a investigar estos juguetes, encontrar una pieza desconocida siempre es emocionante. Pero descubrir su procedencia, comprender su contexto y poder relacionarla con otras pruebas documentales es algo todavía más especial.

Es precisamente esa posibilidad de unir las piezas de un puzle histórico lo que hace que merezca la pena seguir investigando.

La cuarta conexión: los últimos Madelman y Denys Fisher Toys

La última conexión con Inglaterra nos lleva a una etapa posterior, cuando Madelman ya había dejado de fabricarse, de 1983 en adelante.

Según el testimonio del antiguo jefe de fabricación de Madel, el señor José Manuel Torre, las existencias de Madelman que permanecían en el almacén después del cese de la producción fueron vendidas a una distribuidora británica.

Durante mucho tiempo, esta información podría haberse quedado en un recuerdo transmitido por quienes vivieron aquella etapa. Sin embargo, hemos encontrado indicios materiales que encajan con ese relato y que nos permiten acercarnos un poco más a lo sucedido.

A través de un anuncio publicado en Holanda fue posible adquirir un helicóptero Madelman amarillo en su caja. Lo que hacía especialmente interesante a este ejemplar era una pegatina situada en el exterior del embalaje y el hecho de que estuviera acompañado de un piloto de helicóptero.

Al examinar otros ejemplares, comprobamos que también existían helicópteros verdes con una pegatina similar que identificaba su color.



Esta diferencia abre una nueva posibilidad de investigación.

Alain Montana, un coleccionista francés, localizó en tiendas de Francia bolsas que contenían Madelman. Se decía que aquellas figuras se utilizaban para regalar o para atender posibles reclamaciones. También llegó a plantearse que, en algunos mercados extranjeros, el helicóptero se acompañara de una figura Madelman para hacerlo más atractivo tanto para los niños como para sus padres.

Cabe plantear, por tanto, que el helicóptero verde pudiera comercializarse acompañado de un soldado, mientras que el amarillo se presentara con el piloto de helicóptero. No obstante, esta correspondencia entre colores y figuras deberá confirmarse mediante nuevos ejemplares o documentación.

Lo verdaderamente revelador apareció al examinar el contenido de la caja del helicóptero amarillo.

En su interior se conservaba un documento con información para posibles reclamaciones o incidencias relacionadas con el producto. Y ese papel nos proporcionó un dato fundamental: el nombre de la empresa responsable de su distribución.



Se trataba de Denys Fisher Toys.

También podemos incluir en este punto que las astronaves M7X vendidas en este periodo en Inglaterra incluían una hoja con las instrucciones de manejo en inglés.

Una vez más, un pequeño documento conservado junto a un juguete nos ha permitido identificar a una empresa y relacionarla con la etapa final de la comercialización de Madelman.

La presencia de esta documentación, unida a los testimonios de antiguos trabajadores y a los ejemplares localizados, refuerza la posibilidad de que Denys Fisher Toys participara en la distribución de aquellas existencias. Aun así, sería necesario reunir más pruebas para establecer con exactitud el alcance de su intervención y las condiciones de aquella operación.

Este hallazgo tiene un significado especial porque nos permite seguir el rastro de Madelman más allá de su fabricación en España. Las figuras no desaparecieron simplemente cuando terminó la producción: algunas continuaron su recorrido por otros mercados, y sus cajas y documentos todavía conservan pistas de aquel viaje.

Un puzle que todavía tiene piezas por descubrir

Repasar estas cuatro conexiones nos permite contemplar la historia de Exin y Madelman desde una perspectiva más amplia.

Primero fue Scalextric, que nos condujo hasta Lines Bros y Tri-ang. Después, el Registro Mercantil nos reveló que la relación entre ambas compañías también quedó reflejada en la propia estructura empresarial de Exin Lines Bros.

Más tarde, la documentación comercial nos llevó hasta Pedigree Toys, Sindy y los primeros testimonios que hemos podido reunir sobre la distribución de Madelman en Inglaterra. Finalmente, los recuerdos de antiguos trabajadores y los documentos encontrados en una caja nos han permitido acercarnos a la posible distribución de las últimas existencias a través de Denys Fisher Toys.

Cuatro conexiones que juntas dibujan una historia mucho más rica: la de un juguete español que formó parte de una red internacional de empresas, marcas, distribuidores y personas.

Ha sido enormemente divertido e interesante ir reuniendo toda esta información a lo largo de los años. Cada documento, cada fotografía, cada figura y cada conversación nos han permitido avanzar un poco más, aunque también nos han recordado todo lo que todavía queda por descubrir.

Y queremos terminar volviendo a Tony y a su hermana, porque su aportación representa muy bien el espíritu de esta investigación.

Gracias a que una familia decidió conservar durante décadas unos juguetes y unos papeles, hoy podemos conocer detalles que difícilmente habríamos podido reconstruir de otra manera. Aquello que comenzó siendo parte de la vida profesional de un padre ha terminado ayudándonos a comprender mejor la historia de unos juguetes que significaron tanto para miles de personas.

A ellos, a Annie y Maria, a los antiguos trabajadores de Madel y Exin que han compartido sus recuerdos y a todas las personas que nos ayudan a recuperar esta historia, queremos expresarles nuestro más sincero agradecimiento.

Porque investigar la historia de Madelman no consiste únicamente en localizar figuras raras, cajas difíciles de encontrar o documentos antiguos. Consiste también en descubrir las historias humanas que hay detrás de cada objeto, conectar a personas que comparten una misma pasión y evitar que una parte de nuestra memoria juguetera se pierda con el paso del tiempo.

Y, sobre todo, consiste en rendir un merecido homenaje a todas aquellas personas que, de una manera u otra, nos hicieron felices a través de estos juguetes y que todavía hoy, tantos años después, nos siguen regalando momentos de ilusión.





Si algo hemos aprendido durante estos años es que la historia de Madelman siempre parece tener una nueva sorpresa reservada para quienes se animan a seguir buscando.

Esperamos que este recorrido os haya resultado tan interesante como a nosotros y que, al igual que nos ha sucedido a lo largo de la investigación, os anime a mirar con otros ojos esos pequeños detalles que, en ocasiones, terminan revelando grandes historias.

José Torralba y Jon Diez de Ulzurrun